BARRANQUISMO
Saltar, rapelar, nadar, trepar… En el descenso de barrancos utilizamos diferentes técnicas para progresar con seguridad y poder disfrutar de todas las emociones que podemos encontrar haciendo este tipo de actividad. Estas habilidades necesitaremos en función del grado de dificultad de cada barranco.
Clasificamos los barrancos básicamente según la distancia y dificultad de los rápeles, aunque el caudal de agua también es importante, que varía según la estación del año. Indicamos también, de forma orientativa, los tipos de saltos y los toboganes que podemos encontrar en cada nivel.
Barrancos aptos para todos, donde encontramos saltos
y obstáculos sencillos, que siempre pueden evitarse.
– Rápeles: hasta 12 metros.
– Saltos: Inferiores a 2 metros.
– Toboganes: cortos y pequeños.
Barrancos ideales para aquellas personas que, aún sin o con poca experiencia, quieran experimentar emociones más fuertes y verticales que en los de iniciación.
Son los barrancos donde encontramos varios rápeles y toboganes, ¡perfectos para poner a prueba sus emociones!
– Rápeles: hasta 30 metros de altura.
– Saltos: hasta 8 metros.
– Toboganes: divertidos y fáciles.
Por aquellas personas con cierta experiencia en barrancos y con destreza técnica demostrable. Es necesario tener una buena condición física para realizar los rápeles y saltos con cierta habilidad y con suficiente independencia.
– Rápeles: hasta 45 metros de altura.
– Saltos: hasta 10 metros.
– Toboganes: largos y técnicos.
Son los barrancos más técnicos. A pesar de ser similares en exigencia a los de nivel avanzado, por su localización, caudal y dificultad extrema, requieren de un dominio
destacable de las técnicas de descenso y experiencia en distintos barrancos.
Es en este entorno donde Vertical Emotions encuentra su esencia.
– Rapeles: superiores a 45 metros de altura, técnicos.
– Saltos: normalmente técnicos y de gran altura.
– Toboganes: largos y técnicos.